5/5/14

La Biblia de Navarra


Varios de nuestros lectores nos han consultado por e-mail para preguntarnos acerca de la Biblia de Navarra de Ed. Eunsa, patrocinada por la Universidad de Navarra (Opus Dei). Para muchos el solo mencionar al Opus Dei es ya un miedo. Dejándonos de prejuicios hemos hecho un análisis del texto y notas de esta Biblia y aqui podemos dar una breve valoración de la traducción.

La traducción fue hecha por deseos expresos de Mons. Escrivá de Balaguer, pero no alcanzó a verla publicada. Una vez concluido el trabajo de traducción fue editada en 5 tomos con numerosas notas. Recientemente la editaron en Estados Unidos en un solo tomo, con recorte de notas y en presentación de fácil manejo, a esta edición hemos tenido acceso.

La traducción es limpia, no es tendenciosa, sigue el hebreo y el griego, pero se ven algunas dependencias a la Vulgata y a los textos litúrgicos de habla hispana.

Las introducciones son ortodoxas, no niegan la historicidad de los libros sagrados ni a sus autores según la Tradición eclesiástica. Las notas y comentarios siguen el magisterio de la Iglesia y a los Santos Padres.

Entre las contribuciones que presenta en sus notas encontramos  que se cita a Juan Pablo II, a Escrivá de Balaguer y al Nuevo Catecismo, al final aparece un apéndice litúrgico (Liturgia Reformada de Bugnini).

En general se puede decir que esta Biblia, en su texto, introducciones y comentarios, es buena. La Biblia de Navarra es una opción buena ya que sigue las normas del magisterio y sus comentarios no son tendenciosos

26/3/14

Presentacion de la Biblia de Mons. Straubinger


Sobre la presente edición de la Biblia de Mons. Straubinger

La traducción de la Biblia de Mons. Johann Straubinger, llamada Biblia Platense o Biblia comentada, se publicó íntegramente en 1951, siendo así la primera versión bíblica traducida desde los textos originales en Hispanoamérica.  Aparecieron varias ediciones sudamericanas y en México, incluso en 4 tomos, pero con tipografía muy pequeña y de difícil lectura. En Chicago se editó en letra grande, profusamente ilustrada, pero sin los comentarios.

En el año 2011, al conmemorar los 50 años de esta traducción un grupo de fieles, la mayoría jóvenes, se interesó por la Biblia Comentada. Providencialmente nos dimos cuenta de que ya no se editaba y que las ediciones existentes eran de pobre calidad y de difícil lectura. Para el año 2012 nos dimos a la tarea de comenzar a digitalizarla a fin de ofrecer a la Iglesia de el texto actualizado y revisado de una de las mejores versiones de la Biblia en español

En esta tarea, que vemos hoy concluida, participaron personas de varias latitudes que con un poco de tiempo colaboraron para que esta obra esté en sus manos hoy. Es la Providencia que guio los ánimos y alentó a continuar.

            No solo hemos transcrito íntegramente el texto de Straubinger, nos autorizamos a corregir ciertos giros de la lengua y actualizar algunos datos.  En todo hemos contado con la asesoría de calificados bíblistas y lingüistas que han apoyado este trabajo con esmero y dedicación. Se ha conservado la nomenclatura tradicional de los libros como los propone Straubinger, pero aclaramos al lector la diferencia que puede haber con versiones modernas. De igualmente algunas traducciones literales del traductor fueron sustituidas por la lectura tradicional y ya popular del texto Sagrado, especialmente en lo referente a los nombres.

            Este trabajo ha sido arduo, pedimos una oración al lector por aquellos que de alguna forma han colaborado en este proyecto. Esta obra es de la Iglesia y para la Iglesia, los pocos recursos que se obtengan de la divulgación de la revisión de la Biblia Comentada de Straubinger serán canalizados a la formación de misioneros en América Latina y a comunidades religiosas necesitadas. Así tributamos homenaje al Jerónimo de Latinoamerica,  Mons. Johann Straubinger y a las generaciones pasadas que nos han trasmitido la fe en Cristo, Palabra Divina hecha carne.

              De último momento se claudicó en llamarla "Biblia Hispanoamericana" o "Biblia de Hispanoamérica" debido a que hay traducciones protestantes que se adjudicaron estos nombres.

            Que la Madre del Verbo Encarnado se digne bendecir esta obra que ponemos delante de su Inmaculado Corazón.


Lic. Alfonso Ramos
Coordinador del proyecto de revisión

25 de Marzo de 2014, Solemnidad de la Anunciación del Señor

24/3/14

Juan Pablo II y la Biblia Latinoamericana, una condena discreta .




En varias ocasiones ya sea en vivo o por la web se nos dice, por atacar la Biblia Latinoamericana, que "esperan a que el papa se pronuncie", etc.  Con gente que no es capaz de razonar un poco y confrontar la verdad de la fe con aquello que ataca o al menos distorsiona el contenido de la revelación, poco podemos hacer.

Al respecto de la Biblia Latino, una de las peores traducciones mismo que la hayan revisado para eliminar las cuestiones filo marxistas, que aún continúan en las revisiones hasta el 2005, parece oportuno colocar aquí un fragmento de la alocución de Juan Pablo II al respecto de una Biblia y a su interpretación en abril de 1993
Palabras de Juan Pablo II 
al respecto de la tendencia marxista en la Biblia Latinoamericana

“Queriendo insertar el mensaje bíblico en el contexto socio-político, teólogos y exegetas se han visto conducidos a recurrir a instrumentos de análisis de la realidad social. En esta perspectiva, algunas corrientes de la teología de la liberación han hecho un análisis inspirado en doctrinas  materialistas, y en este marco han leído la Biblia, lo cual no ha dejado de suscitar problemas,  particularmente en lo que concierne al principio marxista de la lucha de clases. Bajo la presión  de enormes problemas sociales, el acento ha sido puesto en particular sobre una escatología  terrestre, a veces en detrimento de la dimensión escatológica trascendente de la escritura”.

Discurso de Juan Pablo II sobre la Interpretación de la  Biblia en la Iglesia, Abril 1993


Las palabras son claras y solo pueden aplicarse a América Latina, los análisis solo pueden aplicarse a la traducción y notas de la Biblia Latinoamérica, llamada Latinoamericana. Los puntos de esta llamada de atención los podemos resumir de esta manera:1. Quien esta detrás de esto, lo dice expresamente Juan Pablo II, son algunas corrientes de la Teología de la liberación. Recordemos que esta falsa teología ha sido condenada por la Iglesia.2. Hay un análisis materialista de las Sagradas Escrituras, dejando a un lado la interpretación tradicional.3. Esto ha sucitado problemas. No es necesario recordar a los curas guerrilleros, las comunidades eclesiales de base y que usaban, y siguen usando, la Biblia Latinoamericana como texto de referencia de las Sagradas Escrituras. Los problemas bien son de orden dogmático, moral y social.4. En el principio marxista de la lucha de clases. El cielo terrenal prometido por el comunismo a sus secuaces y que la Teología de la liberación toma como estandarte. 5. Una escatología terreste. Sin la mirada en el cielo, ni en la Parusía del Señor.Recomendamos a los fieles católicos procurar traducciones bien hechas con comentarios católicos. La lista de biblias descargables, al lado izquierdo, son buenas y conforme a los lineamientos de la Iglesia.




Fotografías de las primeras ediciones de la Biblia Latinoaméricana. Aparece un una los rascacielos de New York y en la otra una manifestación popular marxista en La Habana Cuba. Las dos ciudades, pero no como nos dice San Agustín, sino desde una perspectiva materialista. En la ilustración que aparece junto a la introducción a los profetas estan las fotos de Martín Luther King y Helder Cámera, ambis relacionados con el comunismo y la lucha de clases. El uno protestante que terminó perdiendo la fe, el otro un marxista en sotana de obispo.





22/3/14

La Biblia del P. Guillermo Jünemann, primera traducción en América Latina.



"Obra de mi vida entera, puedo llamar a esta versión por su magnitud, sus dificultades, la enorme suma de estudios previos. Con la más rigurosa fidelidad la he hecho, y para probar a la vez la superioridad del castellano sobre todos los idiomas modernos en cuanto a la elasticidad sintáctica".  P. Guillermo Jünemann


Pocos conocen la Biblia del P. Jünemann, que hasta hace poco se encontraba para descargar en internet, pero que ahora no se le encuentra.

Hemos subido el archivo a esta página, que si esta habilitada, y desde aquí se puede descargar y luego descomprimir,poes esta en .zip



En este espacio dedicado a la Sagrada Ecritura no podíamos dejar de mencionar a quien se considera el primer traductor de la Biblia en Hispanoamérica, como lo reconoce Mons. Juan Straubinger en el prológo de la Biblia cometada.

El Padre Wilhelm (Guillermo) Jünemann Beckschaefer, nace en  Welwer,Westfalia, 28 de mayo de 1856 pero a lo 8 años emigra con su famila a Concepción, Chile. En Sudamérica permanecerá toda su vida.  

Opto por el sacerdocio  ingresando al seminario de Concepción donde se destaco en lenguas clásicas. Se ordenó en 1880 y junto con sus deberes pastorales en la arquidiócesis de Concepción trabajó en el campo literario traduciendo la Hiliada en 1922.

En 1920 comienza la Traducción de las Sagradas Escrituras en base a textos griegos comparando en ocasiones con otras verisiones. Al concluir la obra en 1928 se le considera como la primera traducción de la Biblia completa hecha en América. Además que es hasta ahora la única traducción hecha del griego al castellano desde la Biblia Septuaginta (Antiguo Tetamento en Griego), que fue la que usaron lo apóstoles y las primeras comunidades cristianas. Aunque la Biblia del P. Agustín Magaña sea tambien traducción del griego, él comparo con mas diligencia para ceñirse al hebreo y en las diferencias de traducción.

La Biblia a pesar de terminare en 1928, solo se pudo publicar el Nuevo Testamento, quedando inédito el Antiguo hasta que en 1992 se publico la Biblia completa.

La biblia se caracteriza por su literalidad, traduce generalmente al pie de la letra el texto griego. Es una obra de buena erudicción ya que el P. Jünemann a demás de conocer perfectamente las lenguas clásicas también tenía una elevada preparación y conocimiento en el castellano.

A pesar de que son pocos los que conocen y aprecian la Biblia del P. Junemann, en parte debido a la referencias que de el hizó Mons. Straubinger, vale la pena que los estudiosos y amantes de las Sagradas Escrituras revaloricen la primera Biblia traducida en el continente.


17/3/14

Un verdadero católico: Monseñor Juan Straubinger, por el Prof. Carlos Nogué.



Por el Profesor Carlo Nogué, tomado del blog  "SpesSantoTomas"

Monseñor Johann Straubinger, llamado en castellano Juan Straubinger (EsenhausenBaden-Wurtemberg26 de diciembre de 1883 — StuttgartBaden-Wurtemberg23 de marzo de 1956), fue un sacerdote católico alemán exiliado en Argentina durante la II Guerra MundialDoctor honoris causa por la Universidad de Münster, profesor de Sagrada Escriturateólogo (y exégeta), fue además traductor de la Bibliay su traducción, hecha no de la Vulgata sino de las lenguas en que se escribieron las Escrituras, nos parece una de las mejores de las hechas a las lenguas neolatinas – sobre todo por sus numerosas, largas y profundas notas.
Más que eso: Monseñor Straubinger fue seguidor del milenarismo hasta su condenación por Pío XII y el Santo Oficio, después de lo que, dócilmente, como siempre debe hacer el católico ante el magisterio, no solo dejó de ser milenarista, sino que pasó a hacer eco de esta decisión magisterial. Y es lo que se puede ver, por ejemplo, en la larga nota de su traducción a los “mil años” del Apocalipsis (cf. La Santa Biblia, traducción directa de los textos primitivos por Mons. Dr. Juan Straubinger, La Plata, Universidad Católica de La Plata, 2007, pp. 383-384). No dejéis de adquirirla. Sin embargo, transcribimos a continuación la referida nota:
«“La primera resurrección”, he aquí uno de los pasajes más diversamente comentados de la Sagrada Escritura. En general se toma esta expresión en sentido alegórico: la vida en estado de gracia, la resurrección espiritual del alma en el Bautismo, la gracia de la conversión, la entrada del alma en la gloria eterna, la renovación del espíritu cristiano por grandes santos y fundadores de Órdenes religiosas, o algo semejante.


La Pontificia Comisión Bíblica ha condenado en su decreto del 20-VIII-1941 los abusos del alegorismo, recordando una vez más la llamada “regla de oro”, según la cual de la interpretación alegórica no se pueden sacar argumentos.
Sin embargo, hay que reconocer aquí el estilo apocalíptico. En I Cor. 15:23, donde San Pablo trata del orden en la resurrección, hemos visto que algunos Padres interpretan literalmente este texto como de una verdadera resurrección primera, fuera de aquella a que se refiere San Mateo en 27:52-53 (resurrección de santos en la muerte de Jesús) y que también un exégeta tan cauteloso como Cornelio a Lápide la sostiene. Ver I Tess. 4:16, I Cor. 6:2-3, II Tim. 2:16 ss y Filip. 3:11, donde San Pablo usa la palabra “exanástasis” y añade “ten ek nekróon”, o sea, literalmente, la ex-resurrección, la que es de entre los muertos. Parece, pues, probable que San Juan piense aquí en un privilegio otorgado a los demás Santos (sin perjuicio de la resurrección general), y no en una alegoría, ya que San Ireneo, fundándose en los testimonios de los presbíteros discípulos de San Juan, señala como primera resurrección la de los justos (cfr. Lc. 14:14 y 20:35).
La nueva versión de Nácar-Colunga ve en esta primera resurrección un privilegio de los santos mártires, “a quienes les corresponde la palma de la victoria. Como quienes sobre todo sostuvieron el peso de la lucha con su Capitán, han de recibir un premio que no corresponde a los demás muertos, y éste es juzgar, que en el sentido bíblico vale tanto como el regir y gobernar al mundo, junto con su Capitán, a quien por haberse humillado hasta la muerte, le fue dado reinar sobre todo el universo”.
“Con el cual reinarán mil años”: sobre este punto se ha debatido mucho en siglos pasados la llamada cuestión del milenarismo o interpretación que, tomando literalmente el milenio como reinado de Cristo, coloca esos mil años de los vv. 2-7 entre dos resurrecciones, distinguiendo como primera la de los vv. 4-6, atribuida sólo a los justos, y como segunda y general la mencionada en los vv. 12-13 para el juicio final del v. 11.
La historia de esta interpretación ha sido sintetizada en breves líneas en una respuesta dada por la Revista Eclesiástica de Buenos Aires (mayo de 1941) diciendo que “la tradición, que en los primeros siglos se inclinó en favor del milenarismo, desde el siglo V se ha pronunciado por la negación de esta doctrina en forma casi unánime”. Agrega a este respecto que “las voces milenio y milenario se prestan a confusiones”.
Muchos aún creen que se aplican a los que esperaban el fin del mundo para el año mil, o sus proximidades, como el célebre Apringio de Beja en su Comentario al Apocalipsis (531-548), que decía fundarse en las 70 semanas de Daniel, iniciadas antes de Cristo, o como San Beato Liébana “que presagió que el mundo se acabaría en el año 800”.
Todos los exégetas modernos están de acuerdo en que el período del encierro de Satanás no puede tomarse en sentido absoluto, porque al final es nuevamente soltado el diablo por un tiempo (versículos 3 y 7; cfr. 22:5).
También coinciden todos en que ese encierro se Satanás se producirá algún día.
Donde las opiniones divergen es en cuanto a sostener si ese reinado establecido por Cristo se manifestará entre su segunda venida y el juicio, o tan sólo después en el reino de la gloria, y si tal vez la Iglesia ha de identificarse son ese tiempo de paz imperturbable en que el diablo “no anda engañando a las gentes” v. 3).
Muchos Padres antiguos, entre ellos Papías, San Justino, Tertuliano, San Hipólito, Lactancio, San Victorino, San Teófilo, etc., siguen la primera opinión, y San Ireneo, el cual invocaba a los “presbíteros” discípulos de San Juan, la defendía como una “verdad de fe tan cierta como la existencia de Dios y la resurrección de la carne”.
Posteriormente varían los criterios, y San Agustín declaró que la abandonaba a causa del abuso que de ella hacían los milenaristas carnales.
San Jerónimo escribe, con respecto a esas opiniones, que “aunque no las sigamos no podemos, sin embargo, condenarlas, porque muchos varones eclesiásticos y mártires así lo dijeron. Cada uno abunde, pues, en su sentido y resérvese todo para el juicio del Señor”.
La Sagrada Congregación del Santo Oficio [con la firma de Pío XII] puso fin a muchas discusiones declarando, por decreto del 21 de julio de 1944, que la doctrina que enseña que antes del juicio final, con resurrección anterior de muchos muertos o sin ella, nuestro Señor Jesucristo vendrá visiblemente a esta tierra a reinar, no se puede enseñar con seguridad (tuto doceri non posse) [respecto a la fe; cfr. Cuestiones Teológicas, I, 1 de febrero de 2014].
Para información del lector, transcribimos el comentario que trae la gran edición de la Biblia de Pirot-Clamer sobre este pasaje:
La interpretación literal: varios autores cristianos de los primeros siglos pensaron que Cristo reinaría mil años en Jerusalén antes del juicio final. El autor de la Epístola de Bernabé es un milenarista ferviente; para él, el milenio se inserta en una teoría completa de la duración del mundo, paralela a la duración de la semana genesíaca = 6.000 = 1.000 años. San Papías es un milenarista ingenuo. San Justino, más avisado, empero, piensa que el milenarismo forma parte de la ortodoxia. San Ireneo, lo mismo, al cual sigue Tertuliano. En Roma, San Hipólito se hace campeón contra el sacerdote Caius, quien precisamente negaba la autenticidad joanea del Apocalipsis, para abatir más fácilmente el milenarismo”.
Relata aquí Pirot la polémica contra unos milenaristas cismáticos, en que el obispo Dionisio de Alejandría “forzó al jefe de la secta a confesarse vencido”, y sigue: “Se cuenta también entre los partidarios más o menos netos del milenarismo a Apolinario de Laodicea, Lactancio, San Victorino de Pettau, Sulpicio Severo, San Ambrosio. Por su parte, San Jerónimo, ordinariamente tan vivaz, muestra con esos hombres cierta indulgencia. San Agustín, que dará la interpretación destinada a hacerse clásica, había antes profesado durante cierto tiempo la opinión que luego combatirá. Desde entonces el milenarismo cayó en el olvido, no sin dejar curiosas supervivencias, como las oraciones para obtener la gracia de la primera resurrección, consignadas en antiguos libros litúrgicos de Occidente”.
Más adelante cita Pirot el decreto de la Sagrada Congregación del Santo Oficio, que transcribimos al principio, y continua: “Algunos críticos católicos contemporáneos, por ejemplo Calmat, admiten también la interpretación literal del pasaje que estudiamos. El milenio sería inaugurado por una resurrección de los mártires solamente, en detrimento de los otros muertos.
La interpretación espiritual: Esta exégesis comúnmente admitida por los autores católicos, es la que San Agustín ha dado ampliamente. Agustín hace comenzar este período en la Encarnación, porque profesa la teoría de la recapitulación, mientras que, en la perspectiva de Juan, los mil años se insertan en un determinado lugar en la serie de los acontecimientos. Es la Iglesia militante, continua Agustín, la que reina con Cristo hasta la consumación de los siglos; la primera resurrección debe entenderse espiritualmente del nacimiento a la vida de la gracia; los tronos son los de la jerarquía católica, y es esa jerarquía misma, que tiene el poder de atar y desatar. Estaríamos tentados de poner menos precisión es esa identificación. Sin duda, tenemos allí una imagen destinada a hacer comprender la grandeza del cristiano: se sienta, porque reina.
Sin embargo, quedan todavía muchos aspectos del problema sin solución. Fillón, citando a Vigouroux, observa que es éste uno de los lugares más obscuros de la revelación misteriosa hecha a San Juan y agrega: “Después de haber leído páginas muy numerosas sobre estas líneas, no creemos que sea posible dar acerca de ellas una explicación enteramente satisfactoria”.

No sería, pues, una actitud razonable, ni conforme a las enseñanzas del Sumo Pontífice, el mirar la declaración antes referida como un motivo de retraimiento en el estudio de las profecías escatológicas de la Biblia, sino que, por el contrario, como dice Pío XII, deben redoblarse tanto más los esfuerzos cuantos más intrincadas aparezcan las cuestiones, y especialmente en tiempos como los actuales, que los Sumos Pontífices han comparado tantas veces con los anuncios apocalípticos, y en que las almas, necesitadas más que nunca de la palabra de Dios, sienten la necesidad del misterio y buscan como por instinto refugiarse en los consuelos espirituales de las profecías divinas, a falta de las cuales están expuestas a caer en las fáciles seducciones del espiritismo, de las sectas, la teosofía y toda clase de magia y ocultismo diabólico».